Y aunque por fuera no hago más que fingir que río, fingir que nada me importa y que el mundo debe girar y girar hasta la saciedad, mi mente no puede asimilarlo mucho tiempo y llegan esos momentos en los que vuelve el bajón. Vuelven las horas de querer cambiar todo de mi y mi alrededor... Y me he estancado en este horrendo cambio continuo de todo aquello que no quiero que sea así, sin darme cuenta de que jamás estoy de acuerdo con nada de lo que hago y siempre quiero volverlo a cambiar.
"¿Que haces, cacahuete?" Es algo que me pregunto cada día a mi misma. ¿que hago? Ni yo misma lo sé. ¿Que busco? Nada y todo. Busco risas y buenos momentos, sin fingir, sin falsos comentarios de alegría.
Busco el relleno para este vacío, este vacío que no consigo llenar jamás.
Se acerca la primavera...
entre jaramagos.