No sé cuando escribí esta entrada en el antiguo blog que yo tenía, pero al leerla me he vuelto a sentir identificada con ella. Así que la comparto aquí también, con la esperanza de que algún día los sentimientos ocultos y tristes se vayan.
Últimamente no paro de mirar cosas antiguas, como si eso fuese a ayudarme a recuperar esa yo que fui un día, como si aquello que miro quisiera que fuese mi presente. Y no es así, desdeo mi presente, en él he aprendido muchas cosas y tengo gente importante a mi lado.
Pero despues hay días, como hoy, en los que sueño con aquella que era mi mitad complementaría y me levanto con ganas de verla y abrazarla, pero ella ya no está ahí. Y jamás nunca lo estará. Aún temo cada día salir a la calle y cruzarmela... No sé que haría si eso pasara.
Hoy soñé que iba a la playa, estaba sentada en el coche absorta en mi música cuando de repente el conductor paró y bajamos a un descampado a tomar el aire. Un grupo de chicas y chicos estaban por ahí... Y fue entonces cuando me fijé en ellos. Estaban todos, absolutamente todos. Juntos, riendose entre ellos. Me quedé observandolos añorando sus risas, sus tonterias, sus movimientos... Me dí la vuelta dolida, yo ya no pertenecía a todo aquello. Choqué contra alguien, al mirarle para pedir perdón la ví. Me miró sin saber que hacer. Estabamos quietas la una enfrente de la otra sin saber que decir, incomodas. Partí a llorar tirandome encima de ella, dandole un fuerte abrazo. Tardó en reaccionar pero ella tambien acabó abrazandome. Me sentí tan llena en ese momento, tan especial. Sentía que todo volvería a ser como antes y no podía parar de llorar de alegría. Fue entonces cuando desperté.
Si, solo era un sueño. Nada de lo que habia vivido era real, ni siquiera la sensación de confort. Al incorporarme en la cama volví a sentir ese vacío, esa parte de mi que desde hace mucho me falta. El Yin que sostiene al Yang... No está. Y no sé si volveré a encontrar un Yin que sea capaz de complementarme al 100% como ella lo hacía.
Esta tarde pasé por el cesped... y me acordé de vosotros. Os busqué inconscientemente con la mirada, esperando encontraros como antaño. Evidentemente no estabais... Ni estabas tu, yin. Sufrí un escalofrio al sentirme tan cerca de tu casa que casi podía verla, quería encontrarte y abrazarte, aunque fuese una última vez. Pero entonces, seguramente despertaria dandome cuenta que solo era otro sueño absurdo... 38T...
Bailemos juntos, entre los girasoles.
Mostrando entradas con la etiqueta Recuperaciones de textos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Recuperaciones de textos. Mostrar todas las entradas
9/11/11
8/5/11
Dime pequeña.
Juguemos a ser hipócritas pequeña, pero te diré que tengo más experiencia que tú.
Y que la falsedad forma parte de mi día a día.
Ay, pequeña, que no sabes donde te metes.
Pequeña, pequeña... Pequeña mía.
Te quiero.
Y que la falsedad forma parte de mi día a día.
Ay, pequeña, que no sabes donde te metes.
Pequeña, pequeña... Pequeña mía.
Te quiero.
10/4/11
No quiero vivir sin ti
Yo existía antes que aparecieras, y soy capaz de seguir mi vida si no te tengo cerca.
Puedo caminar sola por las calles, pero prefiero hacerlo contigo de la mano.
Puedo compartir con mis amigos mis alegrías, pero me gusta más cuando las disfruto contigo y tú eres parte de ellas.
Puedo llorar encerrada en mi misma o llamar a algún amigo para pedirle consejo, pero me gusta más saber que te encuentro a ti al otro lado del teléfono.
Puedo abrazar a los que más quiero y buscar refugio en otras personas, pero prefiero refugiarme en ti y sentir de pronto que no me falta nada.
Puedo construir mis propias historias de vida, pero las disfruto más cuando las compartes conmigo.
Puedo escribir mil palabras, repletas de sentimientos, pero no dejo de pensar que suenan más lindas cuando te distingo a ti en ellas.
Porque si, puedo vivir mi vida sin que tú estes en ella, lo hacía bien antes de que aparecieras, mi problema es que en este momento... NO QUIERO HACERLO...
9/3/11
Soñando - Julio 2010
Quizás peor que el día anterior me levanté más tarde de lo que pensaba, mi cuerpo pesaba y estaba cansado. Apenas habia dormido aquella noche, no porque roleara hasta la madrugada, no, sino porque mis pensamientos se alejaron de dormir en el momento en que empecé a pensar en ella.
"¡Qué día más horrible!" pensé al tumbarme exhausta a eso de las 6 de la mañana, cerré los ojos dispuesta a dormir y olvidar los llantos de aquel día, cuando su imagen apareció en mi cabeza. Piel morena, ojos penetrantes, pelo largo y siempre, siempre, suave. Tan suave que me llevaría horas acariciandolo y jamás me cansaría. Ella estaba mirandome a los ojos fijamente. "¿Zaida?" Pregunté en la infinidad de la noche sin esperar respuesta alguna. Evidentemente no recibí respuesta, más ella seguía allí, clavada en mis pensamientos. "¿Hace cuanto que no la veo?" Me pregunté a mi misma disgustada. "Siempre intentamos quedar, pero por una cosa o por otra jamás lo hacemos." Y era cierto, siempre poniamos una fecha para vernos, fecha que yo solía cambiar mil veces por mis interminables viajes a Huelva... "Esto tiene que cambiar." Me dije decidida y con firmeza.
Asi pues cerré de nuevo los ojos, imaginandome su pequeña visita. Al principio solo lograba dar vueltas en la cama, agotada pero sin forma alguna de dormir. Poco a poco mis pensamientos empezaron a ser ensoñaciones, y con las horas fueron sueños...
Hoy soñé contigo. Soñé que me mirabas y sonreías, con esa sonrisa que me hace tan feliz. Soñé que nos abrazabamos por un tiempo indefinido y mi gozo era pleno. Soñe que estabas a mi lado, y me sentí llena, completa. La soledad de la noche desapareció de mi interior al sentir tu calor, aunque solo fuera imaginario... Aunque fuera irreal. Caminamos de la mano, reimos y conversamos, juntas, como llevamos haciendolo estos 10 años. Como nunca hemos parado de hacerlo, aunque cada vez con menos frecuencia.
Hoy me levanté llorando, pero no de tristeza. Descubrí que cuando estoy mal, tu siempre acudes a ayudarme, incluso en sueños.
"¡Qué día más horrible!" pensé al tumbarme exhausta a eso de las 6 de la mañana, cerré los ojos dispuesta a dormir y olvidar los llantos de aquel día, cuando su imagen apareció en mi cabeza. Piel morena, ojos penetrantes, pelo largo y siempre, siempre, suave. Tan suave que me llevaría horas acariciandolo y jamás me cansaría. Ella estaba mirandome a los ojos fijamente. "¿Zaida?" Pregunté en la infinidad de la noche sin esperar respuesta alguna. Evidentemente no recibí respuesta, más ella seguía allí, clavada en mis pensamientos. "¿Hace cuanto que no la veo?" Me pregunté a mi misma disgustada. "Siempre intentamos quedar, pero por una cosa o por otra jamás lo hacemos." Y era cierto, siempre poniamos una fecha para vernos, fecha que yo solía cambiar mil veces por mis interminables viajes a Huelva... "Esto tiene que cambiar." Me dije decidida y con firmeza.
Asi pues cerré de nuevo los ojos, imaginandome su pequeña visita. Al principio solo lograba dar vueltas en la cama, agotada pero sin forma alguna de dormir. Poco a poco mis pensamientos empezaron a ser ensoñaciones, y con las horas fueron sueños...
Hoy soñé contigo. Soñé que me mirabas y sonreías, con esa sonrisa que me hace tan feliz. Soñé que nos abrazabamos por un tiempo indefinido y mi gozo era pleno. Soñe que estabas a mi lado, y me sentí llena, completa. La soledad de la noche desapareció de mi interior al sentir tu calor, aunque solo fuera imaginario... Aunque fuera irreal. Caminamos de la mano, reimos y conversamos, juntas, como llevamos haciendolo estos 10 años. Como nunca hemos parado de hacerlo, aunque cada vez con menos frecuencia.
Hoy me levanté llorando, pero no de tristeza. Descubrí que cuando estoy mal, tu siempre acudes a ayudarme, incluso en sueños.
Uno de esos dias - Julio 2010
Me levanté por la mañana, la cabeza me daba vueltas. "Mierda" Pensé. "Hoy va a ser uno de esos días..." Y no me equivoqué, desde por la mañana me sentía embotada y con ganas de llorar. No era la menstruación, acababa de pasarla hace apenas 5 días. Solo quedaba la posibilidad de que fuera uno de esos días, días en los que cualquier movimiento me cansa, en los que no tengo ganas de nada... más que de llorar. Nunca comprenderé por qué esos días me da por escribir. Como en este preciso momento... Escribir. Oh si pudiera escribir todo lo que deseo, aunque de hecho... puedo. No lo hago, por vagueza. Siempre digo "Mañana escribiré" y despues me escuso a mi misma diciendo "No tuve tiempo" "Hice otras cosas"... mentiras que me digo a mi misma, y que no me las creo... pero así paso el tirón.
Intenté salir de casa, de hecho tenía todo el dia ocupado, habia quedado con dos personas, una por la mañana y otra por la tarde. Sin embargo ahi estaba yo, aun recien levantada... Llorando sin saber por qué, cavizbaja y meditabunda... Decidí no acudir a la primera cita sin poner escusa alguna... daba igual, pusiera la que pusiera el final era el mismo. Así mismo mentalmente me obligué a asistir a la cita de la tarde ya que llevaba mucho tiempo planeada.
Me pasé la mañana delante del ordenador, entretenida a ratos... suspirando a todas horas, mirando a todos los rincones de mi habitación y dando vueltas en la silla. Ni siquiera fui capaz de comer una comida normal. Puse música y me intenté relajar, al poco rato me quede dormida... apenas soñé, aunque soy una chica que suele soñar siempre, incluso despierta. Cuando fui capaz de abrir los ojos me incoporé y miré la hora... "Es demasiado tarde" me dije. ¿Demasiado tarde para qué? Desde el primer momento en que abrí los ojos esa mañana sabia que no asistiría a ninguna de las dos citas, no entiendo porque intenté convencerme de lo contrario.
No asistí a la segunda cita tampoco, y seguí en casa...
Solo conseguí deprimirme más... empecé a sentirme sola... miré tuenti de otras personas que lucian felices con sus amigos de siempre, revisé fotos con la persona que habia sido especial para mi desde hacía años, empecé a mirar fotos con los que alguna vez... fueron mi grupo, mis amigos... todo empezó a agolparse en mi cabeza sin poder evitarlo... me eché a llorar.
Ahora me doy cuenta de algo, siempre los echaré de menos. Porque ellos fueron todo para mi, y de la noche a la mañana los perdí... la perdí a ella...
Pero eso, es otra historia que contar.
Intenté salir de casa, de hecho tenía todo el dia ocupado, habia quedado con dos personas, una por la mañana y otra por la tarde. Sin embargo ahi estaba yo, aun recien levantada... Llorando sin saber por qué, cavizbaja y meditabunda... Decidí no acudir a la primera cita sin poner escusa alguna... daba igual, pusiera la que pusiera el final era el mismo. Así mismo mentalmente me obligué a asistir a la cita de la tarde ya que llevaba mucho tiempo planeada.
Me pasé la mañana delante del ordenador, entretenida a ratos... suspirando a todas horas, mirando a todos los rincones de mi habitación y dando vueltas en la silla. Ni siquiera fui capaz de comer una comida normal. Puse música y me intenté relajar, al poco rato me quede dormida... apenas soñé, aunque soy una chica que suele soñar siempre, incluso despierta. Cuando fui capaz de abrir los ojos me incoporé y miré la hora... "Es demasiado tarde" me dije. ¿Demasiado tarde para qué? Desde el primer momento en que abrí los ojos esa mañana sabia que no asistiría a ninguna de las dos citas, no entiendo porque intenté convencerme de lo contrario.
No asistí a la segunda cita tampoco, y seguí en casa...
Solo conseguí deprimirme más... empecé a sentirme sola... miré tuenti de otras personas que lucian felices con sus amigos de siempre, revisé fotos con la persona que habia sido especial para mi desde hacía años, empecé a mirar fotos con los que alguna vez... fueron mi grupo, mis amigos... todo empezó a agolparse en mi cabeza sin poder evitarlo... me eché a llorar.
Ahora me doy cuenta de algo, siempre los echaré de menos. Porque ellos fueron todo para mi, y de la noche a la mañana los perdí... la perdí a ella...
Pero eso, es otra historia que contar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)