
La primavera. Los colores. Las flores. La música. El amor. Indudablemente la primavera es lo más publicitario que tiene la vida.
En días como hoy, en los que el frío va llegando y tengo que abrigarme mucho, echo de menos la primavera. Con todos los colores y el agradable ambiente de plantitas varias para los que no somos alérgicos. La fotografía aquí y allá. Tener cosas interesantes que hacer. Sonreír. El calor del sol que ahora apenas se siente a veces. La luz en mi ventana a las 9 de la mañana.
Y más si me pongo a pensar... También me gusta el invierno, me gusta porque puedo ponerme ropita calentita que me aguarda del frío, porque quizás con la cantidad de ropa que suelo llevar no se ve realmente lo rellenita que siempre estoy, porque puedo ponerme gorritos de todo tipo... Pero lo malo viene ahora, me gusta pasar las tardes en casa viendo pelis, no me apetece salir con tanto frío, pero llevo dos inviernos haciendo esas cosas con alguien, nunca sola. Ahora las tardes se tornan monótonas y solitarias físicamente. Y llega la noche y no tengo calor humano que me ampare, me falta esa persona a mi lado rodeándome y dándome calor. Me falta despertarme y saber que no estoy sola, que hay alguien que me quiere sobre todas las cosas. Que no paso frío ni estoy a oscuras porque esa persona está conmigo.
Ahora eso no existe, hace meses que no existe. Y quizás sea ahora, cuando llega el frío del invierno, cuando más me estoy dando cuenta de lo mucho que echo de menos esa sensación... la sensación del amor.
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