Y que son pocas, quizás demasiado pocas. Esas veces en las que te da cuenta que realmente necesito que vengas a mi, que me escuches, que me abraces. Que te des cuenta de que realmente no puedo enfadarme contigo aún a pesar de que debo hacerlo. A pesar de que no haces más que reírte de mi a mis espaldas y protestarle a los demás lo gilipollas que soy. A pesar de que a veces estorbo cuando antes era un apoyo. A pesar de que me dejes de lado una y otra vez y solo vengas a mi cuando estás solo. A pesar de que te molestes cuando no es contigo con quien estoy pero cuando estoy contigo a penas me eches cuenta.
Pero hay veces que lo haces. Vienes y me haces pensar que las cosas no han cambiado. Que tus palabras en aquella carta eran de verdad, que no las escribiste por quedar bien y hacerme llorar. Que fue algo real.
Aunque últimamente ya no se que es verdad y que es mentira, conozco tantas partes de ti hacía mi que me da miedo pensar una cosa y que sea otra. Me cuesta confiar, me duele confiar... Porque sé que por otro lado tu no estás confiando en mi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario