Soñar que me besas, soñar que me miras y sonríes, a mi, y yo te correspondo con otra sonrisa.
Empieza a volverme loca la idea de que de verdad se me haya ocurrido enamorarme de alguien que no conozco, de una idea, de una ilusión. Me trastorna pensar que quiero algo más que una sonrisa cuando nos cruzamos, un saludo desenfadado, cordial, sin nada detrás. Y lo peor no es que me de pánico atreverme a imaginar eso, lo peor es que está sucediendo.
Sueños que acaban entre tus brazos, mirándote y perdiéndome en tus ojos verdes. Acariciando la felicidad solo hasta que abro los ojos y me doy cuenta de la realidad, que solo era eso, un sueño. Risas, caminatas, sitios que visitar, todas esas cosas que mi mente se encarga de recorrer junto a ti una vez cierro los ojos en la cama.
Y dicen que los cacahuetes no somos capaces de amar, que tontería.
Un Cacahuete... ¿Enamorado?
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