4/2/08

El día que mi vida se partió en dos.


Van a hacer seis meses desde que se marchó y, hasta ahora, solo he hecho lo de siempre. Salir de discoteca con mi hermano, porque no lo he dicho pero tengo un hermano, un poco gilipollas la mayoría de las veces pero se hace querer. Vender aquello que comerciamos, por lo que cada vez siento más repugnancia y... bueno, eso son otros temas que supongo que algún día escribiré también. Duermo, o lo intento, pero normalmente me levanto mil veces en la noche o en el día, sobresaltado, pesadillas por todas partes. A veces incluso sueño con cosas que jamás pensé que soñaría, personajes de Harry Potter, los Merodeadores, que aparecen y desaparecen dejándome un nudo en la garganta y haciendo que tenga que levantarme de la cama a por un vaso de agua y bajar esa maraña de pensamientos, de recuerdos, de mentiras y, por qué no decirlo, de lágrimas.

Van a hacer seis meses y yo sigo sin superarlo.

Seis meses y poco a poco he dejado de ver a mi mejor amigo, es normal entonces que esté escribiendo aquí y no en su cama, metiéndole mano, lloriqueándole como una nena porque ciertos ojos aguamarina no se dejan ver. Quizás el se reiría, diría que soy una maricona y ambos nos enzarzáramos en una leve pelea en la que, si, creo que acabaría riéndome como hace semanas que no río.

Pero en vez de eso estoy aquí, buscando los abrazos de mi hermano por la noche y es que, joder, me cago mi puta madre, soy una maricona, lo soy, desde que se fue lo soy cada día. Y le busco con la mirada por la calle aunque sé que ya no vamos a frecuentar los mismos sitios. Aunque cruzarme con él sea cada vez más imposible y, aunque no lo fuese, ¿Qué iba a hacer? ¿Pedirle una explicación? Entonces sería cuando me daría cuenta que su única explicación será que yo le mentí.

Y él no soporta las mentiras.

14/1/08

¿Y tú?¿Quién eres tú?


Sentarme a escribir es algo que no hago muy a menudo, bueno, mi madre siempre dice que debería aprovechar más el tiempo y hacer “ese  tipo de cosas normales”, supongo que con eso se refiere a que deje de estar todo el día tirado en la calle y haga algo de provecho. Así que después de mucho pensarlo, de pelearme con el HTML de los cojones y, por supuesto, de volver a pensármelo, acabé haciendo la gilipollez extrema de crearme un blog. Aún ni siquiera sé muy bien para qué, aunque tengo una ligera idea. Bueno, también empecé a buscar información de estudios, pero eso es otra cosa, ahora estamos hablando del blog.

Quizás sea el lugar que necesite para desahogar esos sentimientos, porque sí, joder, yo también tengo de esas cosas aunque no lo diga. En fin, que eso, que quizás sea mi lugar oculto donde encerrar esos sentimientos malditos que me corroen desde el día que se fue y no volví a saber de él. O quizás desde antes, no lo sé, pero no tengo a nadie a quien contarle como me siento y, ¿Por qué no? Está bien escribir y demostrar que sé hacerlo sin poner haches de por medio y comerme letras conforme las pronuncio o, mejor dicho, no lo hago.

Hay personas que necesitan cambios bruscos para darse cuenta de que las cosas no van bien.