Todo a veces pasa tan rápido que no te das cuenta de lo que pasa a tu alrededor hasta que te has pegado contra ello. Hasta que te has desgarrado la piel al chocar por no verlo, por no sentirlo... Por ni siquiera imaginártelo.
Porque a veces eres ciego, o sordo. O simplemente quieres serlo e ignorar las cosas malas que ocurren a tu alrededor, centrandote solo en las buenas. Pero cuando caes en la enorme espiral de las cosas malas te das cuentas de que muchas de esas cosas buenas quizás son ficticias o siemplemente son ilusiones, las ilusiones de tu mente.
Tan solo una voz.
Tan solo un deseo.
Quizás solo es que mi espíritu es persistente y egoísta, y por lo tanto, solo ve lo que quiere. O lo que no quiere, en este caso. A veces se echan de menos cosas, pero se sigue adelante. A veces te das cuentas de cosas, pero se sigue adelante. Otras, simplemente necesitan tiempo para ser asimiladas. Creo que no estoy preparada, o tal vez sí. No lo sé.
Pero aunque sea cabezota, egoísta y orgullosa como la que más. Se que no tenía razón para hacer eso, puesto que dos palabras bastan para calmar el alma herida de la flor mas azul del universo.

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