Supongo que últimamente es lo único que puedo pedir, que dejen de ahogarme el corazón. O que deje de ahogármelo yo sola por las cosas que me pasan. Siento que no paro de caer, y que cada vez que consigo subir un poco algo más pesado que lo anterior se me vuelve a colgar del pie... Haciéndome caer más y más.
Y no hay fondo que me pare, no hay fondo en el que apoyarse e intentar subir... Siempre hay algo que hace que ese pozo sea un interminable agujero negro que se extiende hasta donde no alcanza la vista.
Y caigo...
Una y otra vez...
Caigo.
No aguanto más, no puedo más, no quiero intentar nada más. No quiero seguir intentando cosas que no sirven, cosas que acaban dándose la vuelta y haciéndome que me pegue contra el duro y frío suelo. Cosas que por más que intente que salgan bien, nunca salen bien. Cosas que me esfuerzo, que me aguanto, que me trago para mi para que los demás estén mejor. Para que no tengan que aguantar una mala cara de mi.
Pero estoy harta, harta de fingir que todo va bien para que los demás no me señalen con el dedo.
NO, NO VA BIEN. ¡NADA VA BIEN!
No hay comentarios:
Publicar un comentario