Y parecía que el buen camino volvía a fluir en los entresijos de mi mente, parecía que este sentimiento no se iba a apoderar más de mi porque ya no era necesario. Sin embargo, aquí está, de vuelta a la carga en mi interior más rápido que lo que se quema un bosque en verano. Aunque ni siquiera sé definir cómo o por qué, cuándo o qué. Solo sé sentir, y siento que me derrumbo cuando no puedo controlarlo. Me siento mal conmigo misma porque yo no quiero esto, pero está ahí y no me deja ni un segundo libre para ser feliz.
Que bonito sería no tener preocupaciones estúpidas y no sentirme Lei a cada momento, no sentirme pequeña a la vez que grande, no sentirme estúpida y orgullosa, acaparadora e idiota. Que bonito... Si, que bonito sería ser diferente.
UnCacahuete que no quiere volver a empezar el camino erróneo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario