Lo primero de todo es que no me gusta escribir. Nunca me ha gustado porque no sé como expresar todo lo que quiero decir con palabras. Porque no me salen, no se ordenarlas, mis escritos siempre tienen fallos por todos lados, pero a veces necesito escribir lo que siento. Quizás el problema es que escribo a ordenador. Quien sabe.
Me siento atrapada, muy atrapada, y no me refiero a las cuatro paredes de mi habitación, no, es esta ciudad. Me agobia, me aprieta, me duele. Me duele porque mire a donde mire solo veo amistades perdidas, vacíos existenciales. Mire donde mire solo veo dolor. Y no sé que es lo que hace que no sea capaz de avanzar, pero es obvio que algo está ahí prohibiéndome avanzar de una forma que no entiendo. No soy capaz de centrarme en nada, me bloqueo con facilidad y lo único que quiero es no levantarme de la cama. Si tengo que estar encerrada prefiero que sea entre mis cuatro paredes y no en una rutina absurda.
Desde que empezó todo esto solo he hecho una cosa una y otra vez, huir. Nunca he enfrentado realmente los problemas, he huido, siempre he huido. Porque es más fácil huir de los problemas que enfrentarlos, para que vamos a mentir. Siempre tomo el camino fácil.
Quizás sea el momento de hacer frente a los problemas, de hacer algo con valentía y dejar de ser es eslabón débil.
¿Por qué no?
No hay comentarios:
Publicar un comentario