Lo primero de todo es que no me gusta escribir. Nunca me ha gustado porque no sé como expresar todo lo que quiero decir con palabras. Porque no me salen, no se ordenarlas, mis escritos siempre tienen fallos por todos lados, pero a veces necesito escribir lo que siento. Quizás el problema es que escribo a ordenador. Quien sabe.
Me siento atrapada, muy atrapada, y no me refiero a las cuatro paredes de mi habitación, no, es esta ciudad. Me agobia, me aprieta, me duele. Me duele porque mire a donde mire solo veo amistades perdidas, vacíos existenciales. Mire donde mire solo veo dolor. Y no sé que es lo que hace que no sea capaz de avanzar, pero es obvio que algo está ahí prohibiéndome avanzar de una forma que no entiendo. No soy capaz de centrarme en nada, me bloqueo con facilidad y lo único que quiero es no levantarme de la cama. Si tengo que estar encerrada prefiero que sea entre mis cuatro paredes y no en una rutina absurda.
Desde que empezó todo esto solo he hecho una cosa una y otra vez, huir. Nunca he enfrentado realmente los problemas, he huido, siempre he huido. Porque es más fácil huir de los problemas que enfrentarlos, para que vamos a mentir. Siempre tomo el camino fácil.
Quizás sea el momento de hacer frente a los problemas, de hacer algo con valentía y dejar de ser es eslabón débil.
¿Por qué no?
4/12/12
15/10/12
Todas esas oportunidades perdidas.
Decir adiós no es fácil, nunca ha sido fácil y nunca lo será. Decir adiós es concienciarse de que algo va a pasar y que en el fondo, aunque digas lo contrario, no quieres que pase, pero está ahí y quieres dejar constancia de que te importa. Decir adiós es mostrarle a la persona que, aunque las cosas nunca han ido bien entre vosotros, algo os une, mejor o peor, pero algo hay. Algo que diciendo adiós muestras que está ahí, en el corazón.
Yo no dije adiós porque fui cobarde.
Yo no dije adiós porque quería concienciarme que, a pesar de todo, no quería que eso pasase.
Da igual por que coño no dije adiós, no lo hice y ya es tarde.
Y ahora, mientras pienso que una persona mil veces mejor que tú está a tu lado, llorando por ti después de todo lo que le has hecho y lo que ha pasado. Ahora que esa persona, que es una de las más importantes de mi puñetera vida, está ahí pasándolo mal y yo no puedo estar con él es cuando me doy cuenta que quizás debería haberme enfrentado a mis gilipolleces y haber ido a decirte adiós.
Por mi, por ti, POR ÉL.
Y es absurdo, porque ahora es tarde.
Tarde para todo y tarde para nada.
No sufras, quiero decirte adiós.
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