Cuando te ocurren cosas que duelen, cosas que te destrozan por dentro y sacan lágrimas de tus ojos es cuando una recurre a las historias, historias que están preciosamente contadas con un final feliz. Pero después de mucho tiempo descubres que eso jamás te va a pasar a ti.
Nadie va a venir a decirte lo perfecta que eres ante sus ojos, ni va a hacer locuras por llamar tu atención, nadie va a buscarte para darte un beso o simplemente recordarte que te quiere. Nadie hará una llamada de teléfono ni dirá el te necesito que tanto ansias. Nadie te preparará dulces y te dará una velada romántica al más puro estilo Touji. Nadie va a viajar en taxi en medio de huracán para buscarte a la playa donde os conocisteis. No habrá un Kairi para una, ni siquiera un hermano de éste capullo y sin escrúpulos. Y a veces, quieres que lo haya.
Que el corazón duela en la oscuridad no es fácil, no puedes calmarlo sin una luz que te guíe.
Y es por eso que hoy, más que nunca, soy un cacahuete perdido.
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