¿Por qué las cosas no pueden salir bien? Siempre me lo pregunto, pero nunca tengo respuesta.
Últimamente no sé donde tengo la cabeza, sinceramente, no lo sé. Tengo que hacer miles de trabajos para después de semana santa y a mi solo se me ocurre perder la carpeta de la asignatura en la que tengo que trabajar, eso o me la dejé en clase, en cualquier caso no sé que he hecho con ella e ignoro si la he perdido con todos mis trabajos dentro o no. Así que mi primer problema ahora mismo es cómo hacer los trabajos sin los trabajos... Que viene a ser algo difícil. Pero para mas inri no solo tengo la cabeza a las tres de la tarde con los trabajos, no, ojalá, pero no. Quedo con la gente y se me olvidan las horas, me doy cuenta tarde, o entiendo lo que me da la gana cuando quedamos. Ya van tres veces esta semana que confundo horas y acabo quedando del culo, pero es que no lo hago queriendo... Vaya, que mi mente va por libre y no sé donde coño se mete estos días.
El que tampoco sé donde se mete estos días es el sol, que ha decidido abandonarnos en esta semana santa y dar paso a la lluvia. Que digo yo que ya había tiempo de que lloviese en todos los meses de invierno que llevamos y no ha caído gota, coño, que por muy poco capillita que yo sea... Que llueva en semana santa no gusta. Y la lluvia me embajona, he dicho.
Y terminar preguntándose el por qué de que las ZORRAS abunden en este nuestro mundo no se si es el mejor tema, pero me están empezando a tocar la moral y eso que no tienen que ver directamente conmigo. No, nadie se está zorreando a mi inexistente novio, básicamente por eso, porque es inexistente. Pero alguien a quien quiero muchísimo no puede parar de llorar por culpa de un gilipollas, quien fue una vez su novio, y una ZORRA en mayúsculas que para más delito es fea con cojones. Así que si, termino diciendo que las ZORRAS ardan en la hoguera y que los gilipollas se pueden ir a cascársela con dos piedras.
Un cacahuete despistado y a ratos enfadado.
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