AVISO ¡SPOILER!
Por primera vez el demonio vaciló.
- ¿Qué eres?
- Fui un ángel y fui humana, y fui un demonio, pero ahora no soy más que Ahriel.
- No sabes quien eres - rió el Devastador,
- Al contrario. Sé exactamente quién soy.
Ahriel embistió de nuevo. El Devastador detuvo su ataque.
- Puedo dominarte - dijo ella. - Porque fui humana y te conozco. Porque fui un demonio y te comprendo. Y porque fui un ángel y no te temo.
El Devastador rió.
- Demasiado tarde. Mis hermanos están en camino, y ni siquiera un Ahriel como tú será capaz de detenerlos.
Ahriel volvió la mirada hacia la tumba del Devastador. Entrevió los rostros llenos de odio de los demonios, que ya llegaban. Y sonrió.
- Ya lo he hecho - dijo.
Laura Gallego, Alas de fuego.
Y me gustaría ser fuerte como Ahriel, desde hace años, y valerme por mi misma sin mirar alrededor. Sin necesitar a nadie más que no sea yo misma. Y, juro, que aunque tenga que visitar la mismísima cárcel de Gorlian para conseguirlo, lo haré. Me valdré por mi misma únicamente, sin nadie que me haga inclinar la balanza hacia un lado u otro. Porque en este mundo de hipócritas la que importa en mi vida soy yo. Y así debe ser.
Un Cacahuetes decidido.
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