20/3/11

Fines de semana como hojas de nenúfar.


Tan tranquilos que abruman. Tan aburridos que dan asco. Tan llenos de polvo que provoca tos. Pero tan eternos que te entran hasta ganas de pensar y de hacer cosas. Este fin de semana ha sido quizás demasiado tranquilo, había planes que hacer que al final no se llevaron acabo. Noches envueltas en frío y soledad. Ron acompañando los vasos que rulaban por mi mesa. Cuentas que parecen no acabar nunca. Música que suena aleatoriamente sin parar. Ropa acumulándose en la cama sin ser recogida. Añoranza. Pensamientos. Deseos. Vicios. Historias que no son reales. Conversaciones que desgraciadamente si son reales. Y otra vez, la semana vuelve a empezar. Esperemos que esta vez, florezca la emoción.

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