10/3/11

Reflexiones de un ser sin corazón.

¿Conocéis la leyenda de la pulsera roja de Cábala?
Alguien, una vez, me la contó junto al regalo más bonito que un ser humano con corazón podía poseer, la amistad. Una amistad que parecía en auge y que daba la impresión que nunca acabaría. Una amistad que en aquel entonces parecía sincera y a prueba de bombas.

Pero algo ha turbado la mente de las personas poseedoras de esta amistad. Algo llamado orgullo.

El orgullo, ese enemigo de la sinceridad, la alegría y la reconciliación. Aquel que es capaz de hacer que si sientes deseos de detenerte, no lo hagas. Aquel que si sientes deseos de detener a la otra persona, no lo hagas.

Mi corazón rompió en pedazos al escuchar el sonido de la puerta a mis espaldas. Supe que era algo más que un adiós, porque sentí morir. Sentí que el orgullo te envolvía, sentí que ambos habíamos destrozado aquello, que por lo menos a mi, tanto importaba.

Ahora los cristales rotos se clavan en mi pecho, gritándome por que no paré y preguntándose por qué no me abrazaste para detenerme. Por qué no me pediste que me quedara. Por qué dejamos que esta situación muriera en nuestras orgullosas manos.

Hoy, soy una sin corazón, como alguna vez lo fui... Solo que la última vez, tú estabas para ayudarme a pegar los trocitos y hoy, eres tú quien se envuelve en un manto de orgullo.

Yo solo quería un abrazo, y tú me diste patadas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario