25/8/11

Decepción.

Ese sentimiento de decepción que me acompaña todo el día, a todas horas, en todos los minutos con sus preciados segundos. Ese sentimiento que me angustia y me deprime. Que hace que las cosas ya no las mire de la misma forma. Si, decepción. Que hace que esté en tensión y piense que va a volver a patearme en cualquier momento y lugar...

Y es así como me siento, decepcionada y sin ánimo. Y aunque sonría, me ría y finja que todo va normal, en absoluto es normal. Ya nada es normal. Porque antes, mucho antes, era fácil vaciar un vaso que aún no estaba lleno, porque no pesaba. Pero ese vaso se ha ido llenando y llenando hasta que ha sido inevitable que rebosara. Y yo intento vaciarlo, pero ya no puedo. Hay demasiada agua que me ahoga. Y ya no tengo fuerzas para vaciar un vaso yo sola. Por que al fin y al cabo así es como me siento, sola.

No por estar rodeada de gente una va a dejar de sentirse sola. Si bien tengo gente que me apoya, que me acaricia la chepita cuando estallo y necesito llorar. Claro que los hay, y sin ellos todo sería más difícil. Pero ellos no me pueden ayudar a sacar el agua del vaso, porque sus vasos están vacíos. Es otro vaso el que parece que se empeña en subir y subir.

Es fácil poner una sonrisa donde no hay felicidad, pero no es fácil ser feliz donde no hay lo que habría de haber.

Un Cacahuete que esperará a los acontecimientos futuros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario