Y es que es curioso como vienen a la mente las personas cuando sueñas. Como después de tanto tiempo y con solo nombrar a alguien en algun momento del dia tu mente lo retiene y hace que, por la noche, venga él a tus sueños.
Y eso me ha pasado hoy, oh bueno, esta noche. Fue nombrarle un momento, no se ni en que contexto, pero se que le nombré a él, unos cuantos de recuerdos pasaron por mi mente y se me hizo una sonrisa en la cara. Una leve sonrisa de cariño, recuerdos y sentimientos de echar de menos en general. Aunque realmente duraron muy poco, al nada ya estabamos hablando de otras cosas y había olvidado si quiera que su nombre había salido de mi hacia unos instantes.
Pero fue mi mente la que se dedicó a recordarmelo después, por la noche, en mis sueños. Era un sueño extraño, como todos los sueños que yo tengo, raros y sin sentido. Pero él estaba ahí, conmigo, no entiendo muy bien por qué. Se que alguien me estaba molestando y que el vino a por mi, me cogió de la cintura y nos fuimos. Despues caminamos por la calle del mercadona que nos llevaba hasta un sitio que ya tengo mas que conocido y que más que pesadillas me provoca nostalgia. Su casa, la de ella... Mi otra mitad. Pero no la ví, ni siquiera la casa en la que entré era la suya o estaba en el mismo sitio. Era extraño.
El me besó, y supongo que he soñado demasiadas veces con ese beso que nunca existió pero que estuvo tan tremendamente cerca hace años. Y era un beso dulce y cálido, un beso esperado, un beso que desgraciadamente mi mente sigue esperando y que nunca llegará.
Esta noche soñé con él y me di cuenta de que pase el tiempo que pase, y aunque mi corazón no lata por él, siempre me quedarán los restillos de un amor que fue pero no fue, que hubo pero no hubo y que, de no ser por muchas cosas que ahora prefiero no recordar, podría haber sido.
Un Cacahuete que sueña...
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