Soledad, triste y oscura soledad, tú que me acompañas a mi. Yo, que soy un ser de luz maltratado y desavenido. Yo, tú, él, ella... Ella, la soledad.
Que em aocmpaña día tras día demostrandome que solo hay sombras a mi alrededor y que, más que sola, estoy abandonada a mi suerte. Esa suerte que hace meses que me falta, que se va, que se esfuma. Que no me soporta y se aleja de mi.
Esa agonía de ver que los demás si tienen lo que tu con tanto empeño intentas obtener, lo que te esfuerzas por conseguir. Todo lo que das, para no recibir nada a cambio. Nada... Nada a cambio de romperte los cuernos por los demas, nada a cambio de darlo todo... Todo, todo lo queposees, lo que te gustaría poseer, todo, lo das todo y entonces te quedas sin nada.
Y entonces es cuando empiezas a hablar contigo misma, a darte cuenta de que las cosas van fallando y en qué. Pero quizas es demasiado tarde para hacer algo brusco y desorbitadamente absurdo. Es demasiado tarde para olvidar, para no sentir, para ser fuerte. Porque es demasiado tarde y ya eres débil. Débil y sin fuerzas para intentarlo de nuevo. Y te arrastras por los rincones pidiendo ayuda, pero nadie te escucha porque no tienes voz. Porque tu misma piensas que eres una carga y que los demas tienen problemas o cosas que hacer más importantes que ayudarte a levantarte. Y sigues ahí, en el suelo, un día mas... Y otro... Y otro. Hasta que te de has cuenta de que ya no ves a las posibles personas que puedan ayudarte, que ya no ves a nadie. Que ya ni siquiera estas en el suelo, estás escarbando, hacía abajo... Poco a poco la oscuridad se apodera de ti...
Y entonces, ya si que no hay vuelta atrás.
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