Y no hay más, bueno, para mi no hay más. Nunca he odiado, nunca me ha hecho falta o he sentido la necesidad. Pero ahora mi estomago se encoge, mi mirada se afila y el odio llena mi interior.Y sé que si viera a esa persona algún día, nada podría evitar lo inevitable. Y no sé exactamente que me da mas rabia, si ella o él.
Pero aquí estoy, como siempre, desahogándolo todo en un recuadro blanco.
El Cacahuete que se rompe.
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