Si, el cambio permanente que veo en las personas, como avanzan en sus vidas, como dejan atrás lo malo y continúan sonriendo y pasándolo en grande. Como después de una mala racha remontan y, aunque tengan que dejar personas queridas detrás, lo hacen y son felices.
Y yo me miro a mi, y llevo anclada demasiado tiempo y no es que no pueda moverme, es que me niego a moverme... Y eso es lo que hago mal. Me he enterrado yo misma, yo me he construido el ataúd y me he metido en él sin que nadie me diga que lo haga o me obligue a ello. Yo sola lo he cerrado y he dicho de aquí no me muevo. Aunque me ahogue en ese lugar tan estrecho, aunque me quede sin aire, aunque me de miedo la oscuridad y lo pase mal... Estoy ahí, esperando a que alguien me saque. Pero no vale cualquiera...
Así que seguiré esperando en mi cajón de desesperación hasta que esa persona fuerce la cerradura, me coja de la mano y me demuestre que vivir tiene más sentido que quejarse de todo.
Un Cacahuete Perdido....
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